El cine silente. La radicalidad de un arte antiguo

El cine silente. La radicalidad de un arte antiguo

Antonio José Navarro

Abstract: El cine mudo/silente no desapareció en 1927 con el estreno de El cantor de jazz (The Jazz Singer), de Alan Crosland, sino que ha perdurado en el tiempo hasta nuestros días, en excelentes ediciones en DVD o gracias al afán de experimentación de cineastas como Michel Hazanavicius, Rolf de Heer o Aki Kaurismaki. En el presente artículos recuperamos varias de las grandes películas de aquel periodo, cuyo valor artístico permanece incólume.

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El cine silente. La radicalidad de un arte antiguo

 

Extracto 1

 

¿Por qué cuando nos referimos al cine mudo empleamos, precisamente, la palabra “mudo”? El mutismo implica cierta incapacidad de comunicación; incluso posee un cierto tono peyorativo, puesto que hay quien considera el cine mudo una especie de “minusvalía” en el cine: le falta el sonido, la música, los diálogos… Mejor denominarlo cine silente, pues engendró la necesidad de fijar la vista en la imagen… La imagen, un importante instrumento de disertación ideológica, de reflexión ética, de especulación metafísica, de visceral provocación.

Cine silente más que “mudo” −un silencio imperfecto, pues es bien sabido que las proyecciones se acompañaban de música en directo, en ocasiones con composiciones hechas ex profeso−, esta es, sin duda, una forma de arte extinto, como lo es la escultura griega clásica o el impresionismo. Su silencio nos habla, con gran potencia y claridad de “voz”, sobre cualquier clase de emociones y pensamientos. Basta ver, y disfrutar, títulos como The Penalty (1920), de Wallace Worsley, Una mujer de París (A Woman of Paris: A Drama of Fate, 1923), de Charles Chaplin, El que recibe el bofetón (He Who Gets Slapped, 1924), de Victor Sjöström, Gösta Berling saga (1924), de Mauritz Stiller, Varieté (1925), de Ewald André Dupont, Bajo la máscara del placer (Die freudlose gasse, 1925), de Georg Wilhelm Pabst, Mágico dominio (The Magician, 1926), de Rex Ingram, Alas (Wings, 1927), de William A. Wellman, La ley del hampa (Underworld, 1927), de Josef von Sternberg, El viento (The Wind, 1928), de Victor Sjöström, o El ángel de la calle (Street Angel, 1928), de Frank Borzage, para constatar esa apreciación.

  • 01. Autor/a/es: Antonio José Navarro
  • 02. Título del contenido: El cine silente. La radicalidad de un arte antiguo
  • 03. Palabras clave: Cine silente, cine mudo
  • 04. Fecha de publicación en DEFORMA Cultura Online: 13/06/2012
  • 05. ISSN de esta publicación: 2254-2272
  • 06. Revisado por pares: No
  • 07. Idioma de publicación: Español
  • 08. Número de páginas: 3
  • 09. Formato de archivo: PDF descargable (266 KB)
  • 10. Contenido con imágenes: No
  • 11. Precio y moneda: 1,00 € (IVA incluido)
  • 12. Licencia del contenido: Distribución exclusiva en DEFORMA Cultura Online
  • 13. El contenido publicado es inédito: No
  • 14. Documento original: Artículo de revista
  • 15. Fuente original: Navarro, Antonio José: "El cine silente. La radicalidad de un arte antiguo". Revista Dirigido por, Nº 419, febrero 2012. Pp. 50-53. ISSN 0212-7245.

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