El factor humano en la cibercultura

El factor humano en la cibercultura

Margarita Schultz

Abstract: Me parece inoperante, desde un punto de vista cognitivo, conservar criterios de creatividad tradicionales cuando el universo de la tecnología de la información instala en las máquinas semejante potencia de desarrollo y autonomía. Al menos, es ético (legítimo, esperable) debatir el tradicional problema de las fronteras entre los fenómenos, o el de los límites epistemológicos por los cuales llegamos al conocimiento, si se quiere tratar ese sensible tema de la creatividad desde una intención estética y en relación con las TIC’s. A la vez, existe siempre el riesgo de oír a la filosofía en sus aserciones atemporales, de espaldas a los hallazgos de la ciencia y la tecnología. 



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El factor humano en la cibercultura


Extacto 1

 

Junto con ese eje central (el factor humano), en el ámbito de las TIC’s, se perfila el proverbial contenido de la identidad de lo humano. Objeto de pleitos renovados con cada vuelta de tuerca, el asunto aludido se re-pone en el escenario, a propósito de los continuos progresos en la tecnología informática. Un ejemplo representativo de ello es la robótica androide diseñada por el equipo de Iroshi Ishiguro, antes mencionado.

 

El problema de la identidad de lo humano reaparece, además, cuando se examina la creciente integración entre biología e informática, en exitosa simbiosis operativa. La relación actuante entre cerebro humano y computadores (cada vez más eficaz) ocasiona forzosamente un replanteo sobre los perfiles de los conceptos humano, humanidad. Han sido acuñados antes de estos procesos, mucho antes de la implantación de prótesis biónicas, como es palmario. Esos perfiles no han sido estables, vistos desde un ángulo epistemológico, como menciono más abajo. Sin embargo, muchas veces significaron delimitaciones taxativas para quienes se arrogaron el derecho de trazarlos.

 

De todos modos, es razonable volver a preguntarse por a) la necesidad efectiva y b) la posibilidad real de definir una identidad para lo humano. Hervé Kempf escribe sobre el punto: La biolítica abre la historia de una evolución dirigida. Pero ¿en nombre de qué visión de lo humano?

 

Extracto 2

 

Minsky tomó como punto de partida un conocido juicio y prejuicio de su tiempo: las computadoras nunca serán capaces de pensar realmente. Junto con ello funcionaba la idea que cualquier parecido descriptible con el pensamiento humano era una imitación superficial y paródica de la inteligencia humana. Detrás de ese prejuicio se encuentra, por lo menos, una definición de lo que significa pensar, como se comprende.

 

En el mismo contexto se asevera que las computadoras han sido diseñadas sólo para cumplir órdenes y realizar funciones programadas exhaustivamente. Las computadoras, por lo tanto, no pueden saber qué están haciendo. Frente a numerosos expertos en computación (en 1982) que defendían aquella imposibilidad, algunos investigadores -demasiado pocos, pensaba Minsky- experimentaron con programas capaces de aprender y razonar por analogía. El razonamiento por analogía es uno de los primeros pasos de la creatividad, un verdadero umbral de la creatividad, enfatizó el teórico Abraham Moles (La creación científica).

 

El gran inconveniente para Minsky era, y siguió siendo, para las máquinas, alcanzar los procedimientos del sentido común. Las operaciones del sentido común, representan una de las pruebas de inteligencia difícil de emular, según sus defensores. Esto, porque articula de un modo sui generis la experiencia del sujeto, con su capacidad de espontaneidad. El sentido común se caracteriza por una especial plasticidad de reacción ante lo inesperado. Minsky estimaba que la dificultad para un computador no estaba radicada en su poder para realizar velozmente operaciones complicadas (algo que se verifica continuamente), sino en lograr emular al popular sentido común. La aptitud para ir resolviendo situaciones nuevas sobre la base de la experiencia activada está en la médula de las acciones vitales.

 

Otro desafío, para Marvin Minsky, era poder desarrollar un modelo de Superyó (uno de los tres componentes freudianos, descriptores de la estructura psíquica humana). Ese Superyó (el kibernetés, piloto, auto-observador) debía actuar como Supervisor interno de las operaciones de las computadoras, a fin de poder seleccionar el camino más rápido y favorable en una operación computacional. No se trataba para Minsky, como recordé antes, de lograr simplemente altas velocidades en cuanto a efectuar millones de operaciones automáticas, sino, de un examen inteligente de posibilidades en juego para efectuar una selección óptima.



  • 01. Autor/a/es: Margarita Schultz
  • 02. Título del contenido: El factor humano en la cibercultura
  • 03. Palabras clave: Cibercultura, TIC´s, natural-artificial, humano-máquina, identidad, Inteligencia Artificial, auto-conciencia
  • 04. Fecha de publicación en DEFORMA Cultura Online: 14/09/2012
  • 05. ISSN de esta publicación: 2254-2272
  • 06. Revisado por pares: No
  • 07. Idioma de publicación: Español
  • 08. Número de páginas: 16
  • 09. Formato de archivo: PDF descargable (228 KB)
  • 10. Contenido con imágenes: No
  • 11. Precio y moneda: Descarga libre
  • 12. Licencia del contenido: Distribución exclusiva en DEFORMA Cultura Online
  • 13. El contenido publicado es inédito: No
  • 14. Documento original: Prólogo
  • 15. Fuente original: Schultz, Margarita: "Prólogo" en Schultz, Margarita (coord.): El factor humano en la cibercultura. Alfagrama Ediciones, 2007. ISBN 978-987-1305-36-0.

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