Artistas, máquinas, empresas

Artistas, máquinas, empresas

José Ramón Alcalá

Abstract: Cuando el artista recibe financiación para emprender un proyecto, se encuentra con una figura bastante desconocida en la tradición de las prácticas modernas, la del cliente. Es decir, un sujeto (individual o colectivo) con el que ha establecido un contrato –tácito o explícito– y que espera, como consecuencia de su confianza, unos resultados concretos. Resultados que, sin embargo,suelen contemplar factores de gran complejidad y poca concreción, como la incertidumbre, la innovación, el valor añadido o la sorpresa. Algo que tampoco suele estar implementado en la cultura colaborativa del empresario.

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Artistas, máquinas, empresas


Extacto 1

 

Con la aparición del arte electrónico y los proyectos de carácter interdisciplinar –principalmente los enmarcados dentro del campo del ACT–, el artista tuvo que llamar a la puerta de las grandes –y medianas– empresas, solicitando financiación o, en el mejor de los casos, patrocinio. Asumiendo la situación y comprendiendo que el arte de finales del siglo XX comenzaba a ser un factor cultural de gran repercusión social, algunas de las corporaciones más poderosas del planeta (sobre todo, japonesas, norteamericanas y centroeuropeas) abrieron sus propios centros de investigación, incorporando la vertiente artística o creativa, o, simplemente, convocando a los artistas más avanzados para que trabajaran en sus propios proyectos o dentro de los programas y convocatorias abiertas a tal efecto. Los 80 y los 90 constituyeron la edad dorada de las relaciones entre los artistas y las empresas.

La mayoría de las grandes corporaciones del planeta no pudieron resistirse al prestigio que les otorgaba sostener y financiar un centro propio que desarrollara experiencias creativas de carácter interdisciplinar, algo que algunas aprovecharon también para otros fines más prosaicos o utilitarios. Con la crisis económica global, a comienzos del presente siglo, muchos de estos centros se han visto obligados a cerrar sus puertas. Tampoco quedan ya recursos excedentes en la industria ni en las empresas para seguir ofreciendo ayudas a la creación artística, generalmente en el contexto de una intención que podríamos definir como filantrópica, como era el caso, sobre todo, de las pequeñas empresas (generalmente distribuidoras de material y equipamientos tecnológicos), donde su principal directivo o gerente, persona amante de las artes y de la cultura, prestaba la ayuda que le permitían sus recursos excedentes personales, sin esperar nada a cambio, tan sólo para realizar su personal contribución al fomento universal del arte y de la cultura.

  • 01. Autor/a/es: José Ramón Alcalá
  • 02. Título del contenido: Artistas, máquinas, empresas
  • 03. Palabras clave: Industria, centros de investigación, instituciones artísticas, creadores
  • 04. Fecha de publicación en DEFORMA Cultura Online: 24/06/2012
  • 05. ISSN de esta publicación: 2254-2272
  • 06. Revisado por pares: No
  • 07. Idioma de publicación: Español
  • 08. Número de páginas: 2
  • 09. Formato de archivo: PDF descargable (264 KB)
  • 10. Contenido con imágenes: No
  • 11. Precio y moneda: Descarga libre
  • 12. Licencia del contenido: CC BY-SA 3.0
  • 13. El contenido publicado es inédito: No
  • 14. Documento original: Prólogo

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